Masi-Epoxi®

es un producto conformado por materiales epóxicos y cuyas propiedades permiten ser utilizado como sustituto de hueso para distintos casos de pérdidas y fracturas óseas.

Casos de éxito

Se cuenta con un registro de más de 500 casos de aplicación exitosa de Masi-Epoxi® en pacientes que requirieron craneoplastía. El seguimiento de estos pacientes fue variable, sin embargo se extendió por varios años en algunos de ellos. El rango de edad de los pacientes osciló entre los 4 y 79 años, observándose una adaptación sorprendente en el caso de los pacientes más jóvenes que tuvieron un desarrollo posterior de cráneo normal.

En lo que se refiere a los casos de reconstrucción de vértebras y fijación de columna se tienen más de 30 casos reportados, proveyendo al cirujano una alternativa en cuanto a material de implante de fácil manejo, efectivo y funcional, aplicando técnicas quirúrgicas ampliamente aceptadas. Las intervenciones maxilofaciales y periodontales están en proceso de documentación pero con resultados preliminares alentadores. Espera nuestras actualizaciones al respecto.

Expediente de Reconstrucción de Vértebras con Masi-Epoxi®

Posterior a la resección de tumores, corporectomías secundarias a traumatismos y tratamiento del canal estrecho cervical, se utilizó Masi-Epoxi® con el fin de reconstruir las vértebras afectadas y ayudar a la recuperación de la estabilidad de la columna vertebral de los pacientes. Para ello se seleccionaron 32 pacientes, 24 del sexo masculino y 8 del sexo femenino, con un rango de edades entre los 10 y 68 años. Los diagnósticos pre-quirúrgicos fueron espondilosis cervical en 13 casos, traumatismo en 11 casos, tumor en 6 casos, un caso con síndrome de Klippel Feil y otro con columna cervical inestable secundaria a laminectomías cervicales múltiples por neurofibromatosis. Los procedimientos quirúrgicos fueron realizados a nivel cervical en 27 casos y a nivel torácico en los cinco restantes. En 25 casos se realizó un abordaje por vía anterior tipo Smith Robinson, mientras que en los siete restantes fue por vía posterior.

Para el abordaje anterior, se realizó una incisión oblicua cuando se actuó a nivel discal, y una incisión siguiendo el borde anterior del esternocleidomastoideo cuando se procedió a varios niveles. Los planos sobre los cuales se incidió fueron: fascia superficial, capa superficial de la fascia profunda (que rodea el músculo esternocleidomastoideo), capa meda de la fascia profunda (que rodea al omohioideo y otros músculos hioideos), fascia visceral (que envuelve la tráquea, esófago y nervio recurrente), capa profunda de la fascia cervical, y la fascia prevertebral. Una vez alcanzado este plano, se localizó el espacio discal y se cortó en la línea media de la fascia prevertebral legrándose lateramente. Dependiendo del diagnóstico inicial se llevó a cabo una resección del disco (hernia discal cervical), o corporectomía (espondilosis, fractura-luxación) con discoidectomía superior e inferior en caso de requerirse y colocación de clavo de Kischner. En el caso de de la resección de disco, se desgastaron las caras superior e inferior de los cuerpos cervicales para dejar una hueco cóncavo en donde se colocó Masi-Epoxi®. En el caso de la corporectomía, se colocó Masi-Epoxi® alrededor del clavo de Kischner rellenando el espacio intervertebral y protegiendo el ligamento longitudinal posterior con una membrana resorbible que evite que el Masi-Epoxi® invada el canal raquídeo. La colocación de Masi-Epoxi® fue controlada con rayos X en el postoperatorio, dentro de las primeras 24 horas.

El abordaje posterior (posterolateral) se utilizó en los pacientes con tumores originados o afectando en el cuerpo vertebral-torácico. La incisión cutánea se llevó a cabo siguiendo el relieve de los músculos paraespinales prolongándose lateralmente y siguiendo el borde inferior del arco costal. Con ello se delimitó un colgajo cutáneo adiposo, exponiendo el trapecio y el dorsal ancho. Se seccionó el borde interno del trapecio y del dorsal ancho y se apartaron medialmente los músculos paraespinales colocando un separador autostático. Se ubicó el sitio de la lesión con apoyo de control radiológico para proceder al legrado y resección de las apófisis transversas hasta su base. Posteriormente, se resecaron las costillas supra e infra adyacentes al cuerpo vertebral afectado, previa desperiotización y poniendo atención al paquete neurovascular y a la pleura. Finalmente, se resecó el pedículo para exponer el conducto raquídeo y la duramadre. Hasta este momento se procedió a la resección de la neoplasia, corporectomía, colocación del clavo de Kischner de Masi-Epoxi® con los cuidados antes mencionados.
Los seguimientos para cada diagnóstico fueron variados y arrojaron los siguientes datos:

En el caso de la espondilosis cervical el seguimiento promedio fue de 12.8 mese con un intervalos de 2 meses a 8 años. En este grupo, la recuperación fue hacia la mejoría de forma paulatina a excepción de 4 pacientes, uno que tuvo migración del clavo de Kischner por lo que se retiraron los implantes para volverse a colocar ahora utilizando una placa de Caspar y con una evolución posterior adecuada, otro que presentó formación de granulomas en las heridas, y dos defunciones por complicaciones postoperatorias.

En el caso de traumatismo el promedio de tiempo de seguimiento fue de 22 meses con un intervalo de 5 días a 6 años. En este grupo no se observaron complicaciones quirúrgicas y las evoluciones fueron también paulatinas con algunas secuelas motoras en tres casos (diagnosticado inicialmente con fracturas vertebrales).

En el caso del diagnóstico de tumor, el seguimiento se llevó un promedio de 4.5 meses en un intervalo de los 15 días a los 8 meses. La evolución de los pacientes fue favorable y se mantuvieron asintomáticos. Un caso requirió la remoción del implante debido a una colocación deficiente del mismo, ocasionando la compresión de la médula espinal por invasión del canal raquídeo.

En el caso del paciente con síndrome de Klippel Feil se observó poca mejoría en los síntomas, mientras que en el caso del paciente con columna cervical inestable secundaria a laminectomías cervicales múltiples por neurofibromatosis, se obtuvo una mejoría franca manteniéndose asintomático después de un año y dos mese de seguimiento.


  • Colocación de placa de Caspar sobre reparación de vértebra con Masi-Epoxi®.

  • Colocación de barras de Masi-Epoxi® cubriendo alambres metálicos para fijación de vértebras.

Expediente de Cierre de Fístulas de LCR CON MASI-EPOXI®

A siete pacientes con diagnóstico de fístula de líquido cefalorraquídeo (LCR) postraumática se les colocó Masi-Epoxi®. Las edades de los pacientes se encontraron entre los 8 y los 50 años, siendo cinco de ellos del sexo masculino y dos del femenino. Seis de los casos presentaron fístula en el piso anterior, mientras que uno en el piso medio.

El procedimiento quirúrgico consistió en abordar la lesión vía transcraneal intra y extradural, identificándose el desgarro dural y pérdida de la continuidad ósea. Se efectuó la plastia de la dura utilizando aponeurosis del músculo temporal, y se implantó Masi-Epoxi® de tal forma que cubriera el área fracturada del hueso.

Los pacientes tuvieron un seguimiento de entre 2 meses y 36 meses, un promedio de 14.7 meses, sin observarse datos de rechazo ni infección. En ningún caso hubo recurrencia de la fístula de LCR.


  • Corte tomográfico de paciente con diagnóstico de fístula de LCR por fractura en la lámina cribosa del etmoides.

  • Corte tomográfico de paciente diagnosticado con fístula de LCR posterior a la colocación de Masi-Epoxi® sobre la fractura de la lámina cribosa del etmoides.

Expediente de Cirugía Transesfenoidal CON MASI-EPOXI®

Posterior al procedimiento de resección de patologías que requirieron la ablación de tejido óseo, se realizó la reconstrucción del piso de la silla turca con Masi-Epoxi®. Las indicaciones quirúrgicas fueron de adenoma hipofisiario en cuatro pacientes, aracnoidocele en un paciente y craneofaringioma en otro. La reconstrucción se efectuó colocando una capa delgada de Masi-Epoxi®, de 2 a 4 mm de espesor, de tal forma que se fijara en los márgenes de la ventana ósea de la silla turca.

El seguimiento de estos casos abarcó periodos de 7 a 25 meses, promediando los 17.5 meses. En todos los casos no hubo evidencia de intolerancia al implante, así como de infección. Por otro lado, el control clínico y radiológico descartó el desplazamiento del material implantado.

Expediente de Craneoplastias CON MASI-EPOXI®

El uso original de Masi-Epoxi® estuvo enfocado en la reparación de lesiones de cráneo. Las causas de estas lesiones pueden ser múltiples pero destacaron dos a lo largo del uso de la resina epóxica: accidentes viales y remoción de tumores con afectación al tejido óseo. La población intervenida, que fue de más de 500 pacientes, era en su mayoría de sexo masculino (ello en parte por su mayor predisposición para sufrir accidentes, de acuerdo al INEGI) con alrededor de 70 % del total, mientras que los pacientes del sexo femenino representaban poco menos del 30 %. El rango de edad de los pacientes fue amplio, abarcando sede los 4 hasta los 79 años. Dato interesante es el seguimiento dado a los pacientes de menor edad cuyo desarrollo continuó de manera normal en cuanto a funcionalidad del implante y también en cuestiones estéticas. En lo referente a la ubicación de las lesiones, las regiones afectadas por pérdida de tejido óseo fueron en su mayoría la frontal y la parietal, alrededor de un 75 % de los casos, seguidas por la temporal y occipital, con el restante 25 % de los casos.

La técnica quirúrgica empleada consistió en la exposición de una craneotomía o craniectomía previamente efectuadas, aunque la aplicación de Masi-Epoxi® en un paciente recién intervenido o accidentado también es posible. Para ello, se diseccionaron las estructuras del pericráneo, liberando la duramadre de los márgenes del defecto óseo. Con el fin de que la resina tenga un soporte que evite su deformación, se practicaron perforaciones equidistantes en los bordes del defecto óseo por donde se pasaron monofilamentos de sutura para conformar una malla sobre la cual se colocó una capa delgada de Masi-Epoxi® de tal forma que quedara por debajo de los márgenes del borde óseo. Posteriormente, se colocaron más capas de Masi-Epoxi® hasta lograr la forma y espesor deseados, y dejando que cubra por arriba los márgenes del borde óseo. Para efectuar el cierre de los planos del lecho quirúrgico con sutura no fue necesario esperar el endurecimiento total de Masi-Epoxi®. En cada caso se dejó un drenaje subgaleal por 24 horas con su correspondiente antibioticoterapia.

Los seguimientos para los pacientes tuvieron una duración de entre 2 meses y 60 meses, promediando 21.7 meses. Los estudios clínicos y de rayos X no arrojaron evidencia alguna de rechazo, infección, fractura o movilización del implante. Cabe mencionar que sólo en dos aplicaciones se documentaron casos de rechazo del implante por infección, debido a que no se resolvió dicha infección antes de la colocación de Masi-Epoxi®.


  • Aplicación de Masi-Epoxi® en defecto craneal.

  • Aplicación de Masi-Epoxi® en defecto craneal.

  • Aplicación de Masi-Epoxi® en defecto craneal.

  • Aplicación de Masi-Epoxi® en defecto craneal.

  • Aplicación de Masi-Epoxi® en defecto craneal.

  • Aplicación de Masi-Epoxi® en defecto craneal.

  • Aplicación de Masi-Epoxi® en defecto craneal.

  • Placa de rayos X mostrando defecto craneal parietal.

  • Placa de rayos X mostrando corrección de defecto craneal con Masi-Epoxi®.

  • Defecto craneal en paciente después de la remoción de tumor.

  • Resultado estético de la reparación de defecto craneal con Masi-Epoxi®.
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Imagen 008: Placa de rayos X mostrando defecto craneal parietal.